Sincronizar los calendarios de Outlook y Google con Vista 64
Hace meses me acostumbré a mantener sincronizados mis calendarios de Google y Outlook. Utilizaba Google Calendar Sync, una pequeña utilidad que proporciona Google exactamente para eso (funciona bien, es sencilla de utilizar y además es gratis). No explicaré aquí las ventajas de coordinar ambos calendarios ni intentaré convencer a nadie de que lo haga: Quien lea esto y tenga la misma costumbre sabrá entenderme.
Recientemente me vi en la obligación de comprar un nuevo ordenador, que utiliza la versión x64 de Vista. Uno de los mayores “disgustos” que me he llevado ha sido comprobar que Google Calendar Sync no es compatible con Vista 64 (ni siquiera es posible instalarlo, genera un error) – y que, por lo tanto, no podía seguir manteniendo coordinados mis calendarios1.
Sin embargo, y tras buscar por aquí y por allá y probar ésto y aquello creo que he encontrado una forma de instalar Google Calendar Sync en Vista 64 – y, por supuesto, de que funcione correctamente. Explicaré cómo lo he hecho por si a alguien le puede interesar:
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- Parece ser que los chicos de Google “están en ello”. Y admito que hay otros programas que dice hacer lo mismo, pero además de ser de pago son mucho más complejos y menos elegantes que la utilidad de Google. ↩
19 de Julio de 2009 3 comentarios
Ordenador nuevo, programas gratis
Un buen amigo quiere comprarse un ordenador portátil (y barato), y me llama asustado tras calcular cuánto le supondría (a más a más) instalar el software más o menos básico que necesita, o desea, tener. No me extraña su sorpresa: cuando nos movemos en la gama baja del hardware añadir los programas “habituales” puede encarecer el ordenador en un 25- 30%
Le he dado algunos consejos; pero la conversación terminó con el habitual “Ahora no puedo apuntar, ¿por qué no me envías un email?” y, puestos a escribir, he pensado en hacerlo aquí. Así que… ¡va por ti, Pablo!
17 de Junio de 2009 1 comentario
El juego de la crisis financiera
Estas navidades la revista “The Economist”1 incluía un pequeño regalo a sus lectores: un juego en las páginas centrales. ¿Un juego en una de las revistas consideradas más serias del mundo? – Pues sí, es una curiosidad que puede parecer hasta frívola… a quienes no estén familiarizados con el sutil humor que, con cierta frecuencia, muestran los anónimos periodistas de St. James.
Se trata de “Credit Crunch: El juego de mesa”; una especie de Monopoly en el que “el objetivo es ser el último jugador solvente” y para ello “cada uno trata de eliminar a sus competidores” Las reglas también nos explican cómo “los jugadores que no puedan pagar sus deudas pueden pedir prestado a los demás, a cualquier tipo de interés que acuerden – por ejemplo, a un 100% en tres turnos”. Real como la vida misma.
El juego incluye tablero, fichas (que reproduzo a continuación), billetes (de diferentes valores, pero siempre en “econos”, con toda la garantía del “Banco de Econia”), tarjetas… Y, por supuesto, no se utilizan dados sino cuatro monedas que se lanzan al aire.
El juego es entretenido, y además resulta muy ilustrativo pues simula muy bien las circunstancias que han llevado a los mercados a la actual crisis. Recomiendo, como mínimo, echarle un vistazo al tablero, verdaderamente divertido.
¿Y si uno no está suscrito a The Economist, o no sabe como conseguir el pasado número de navidad? – No hay problema, pues todos los componentes del juego son descargables (en formato pdf) desde ésta página, donde además se explican perfectamente las instrucciones. Muy en serio, eso sí.
- Como curiosidad haremos constar que ellos siempre han insistido en que son un “periódico” (newspaper), no una “revista” (magacine) ↩
2 de Febrero de 2009 No hay comentarios
El “teorema de las avenidas oblícuas”
Como muchos millones de personas en todo el mundo vivo en una zona en la que la trama urbana es (casi) perfectamente ortogonal, si exceptuamos una avenida que la atraviesa de forma oblícua1. Algo parecido a lo siguiente:

Mi casa podría ser el punto rojo pequeño que hay en el centro del gráfico; el punto rojo mayor es una plaza, en la que se concentran una gran parte del comercio, transporte público, etc. El esquema es relativamente ficticio – pero podría valer para cualquier “caso general”, y además el tema que hoy me ocupa no depende de su exactitud.
La pregunta que hoy nos hacemos, y que muchas veces me he hecho personalmente, es: ¿Es más corto ir por la avenida oblícua desde la plaza a mi casa (camino A) o por las calles ortogonales (camino B)? Y, sobre todo, ¿por qué?
Lo que de verdad me intrigaba es el porqué; parece “evidente” que es más corto seguir el camino A que el B, aunque sólo sea porque la oblícua se aproxima más a la línea recta (que como todos sabemos es el camino más corto entre dos puntos en un plano); la intuición así nos lo dice y como veremos no nos engaña (al menos esta vez). Pero… ¿Por qué? ¿Podemos demostrarlo?
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- No; no vivo en Barcelona ↩
25 de Diciembre de 2008 No hay comentarios
Dicebamus hesterna die…
Fray Luis de León nació en Belmonte (Cuenca) en 1528. Ha sido uno de los más importantes poetas españoles, y…
Tranquilos, que no contaré aquí su vida; iré directamente “al tema”:
Fué encarcelado por la Inquisición, acusado de preferir la versión hebrea del Antiguo Testamento a la latina1, cosa que era cierta.
También fué procesado por traducir partes del antiguo testamento (concretamente el “Cantar de los Cantares”) del hebreo a la lengua vulgar2, cosa que era falsa. En realidad esta segunda acusación se debió a la denuncia de un compañero3 y obedecía a rencillas personales y tensiones entre órdenes religiosas4. De este cargo fué absuelto, pero solo tras cinco años de lento y tediosos proceso.
Tras cuatro años de prisión había una lógica expectativa por oir cómo iniciaba su primera lección (¿algo así como la versión siglo XVI de lo que hoy serían las declaraciones de Julián Muñoz a los perodistas al salir de Alhaurín?). Y, según se cuenta, el agustino inició esa clase del año 1576 diciendo…
Dicebamus hesterna die…
Decíamos ayer…
Muy posiblemente la historia sea falsa, y Fray Luis nunca dijese eso. Pero, ¿a que es bonita?
Pues eso, que decíamos ayer…
17 de Septiembre de 2008 No hay comentarios
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